jueves, 11 de agosto de 2011

Hombres

Sí, alguna vez tengo que tocar este tema. Porque estoy rodeada de hombres, todos los días, a cada momento. Creo que es necesario escribir sobre ellos.

Como premisa puedo decir que confío en ellos. He conocido a hombres importantes. El que ocupa el primer lugar en mi vida, por quien daría la vida y quien sé perfectamente, que la daría por mí es mi papá. Él ha estado cuando lo he necesitado y cuando no. De la misma manera en que arregla mi carro, nos hemos echado un cigarro – me ha pedido cuando no tiene - hemos platicado de fútbol y me ha dado su punto de vista sobre política, la vida y sobre mí. Puedo decir con certeza que es el hombre de mi vida. Tiene sus “cositas”, pero sé que el día en que él se vaya de mi vida, se llevará una parte de la mía.

He conocido hombres apasionados, por el deporte o por una mujer, pero apasionados. He visto cómo la pasión los ha llevado a la cima y los ha hecho tocar el piso, arrastrarse por eso mismo. He conocido de hombres que dejaron todo lo que son por estar con una mujer, y cuando ya no lo tienen, se han ido del país – con nada a su favor – a probar repararse el corazón. De la misma manera los hay de los que se quedaron, pero se han ido vengando con cada nueva relación el dolor que tan solo UNA les causó. Bien dice Bosé que no “existe un solo corazón que no venga herido de guerra”. Así los he visto. Los he escuchado llorar embriagados para olvidar o sentir que el mundo se les vino abajo por una sola, repito, una sola mujer.

También conocí y sigo conociendo a hombres que su refugio ha sido el arte: la escritura, la pintura, la música. Que impulsados por sus sentimientos han escrito, pintado o construido, lo que les ha costado materializar en palabras y han resultado obras maestras – anónimas o no – que perduran: Dalí, Benedetti, Van Gogh, Velasco, Rivera, Villacorta, Neruda, Aute, Guerra, Cabrera… y puedo seguir, pero solo es para ilustrar. No ha habido una excusa para no dejar ver lo que son. Dejaron el corazón “desparramado” en papel o lienzo, en notas musicales o la voz por una mujer.

También los he visto seguro de lo que quieren. Enamorados de la vida y seguros de encontrar a quien esté sintonizado con ellos para poder al fin “sentar cabeza”. Los he escuchado decir con plena seguridad: me quiero casar, quiero mi hogar, quiero esposa, quiero hijos. Sin temor a ser tachados de “cursis” o “bayuncos”, “pocos hombres” o tales. Porque ellos también tienen sus juicios gremiales. Lo que quieren es estar con una mujer.

Los que han solicitado y no se les ha otorgado. Quienes han propuesto sin pelos en la lengua lo que quieren, sin rodeo. Que a algunas mujeres les suene “disonante”, eso es lo que pasa. Que te piden sexo sin reparo, que quieren solo “divertirse”, que no quieren nada serio. Debo de agradecer la honestidad y practicidad con que lo hacen. Dependerá de quien escuche esta propuesta para aceptarla o no. Pero he conocido hombres que saben qué quieren, inclusive si solo es sexo furtivo.

Los he visto orgullosos de sus hijos o hijas, de los que darían la vida por los mismos y enfrentarse a la vida con tal de estar para ellos a toda costa. De los que se desvelan haciendo tareas y de igual manera los llevan al parque o a tomar un sorbete. De los que colorean tirados en el piso sin preguntarse qué dirá la próxima mujer que los vea. Dejar su mal llamada “hombría” tirada en las baldosas de sus casas con tal de ver sonreír a sus retoños. De los que darían lo que fuera porque no pasen ni un solo minuto de su vida sin lo necesario. Correr con ellos al médico y llorar junto a camas de hospital por sus chiquitines. De los que hacen uso de su fuerza bruta para cargar a sus niños por largos caminos y brincar con ellos ante la pantalla de televisión. De los que se saben los detalles más sórdidos de sus vástagos y los cumplen sin reparo. Estar enamorados por esos niños o niñas de la misma mujer.

También conozco hombres que se cuidan, que están preocupados por verse bien. No quieren ofrecer nada que no sea apreciado, sí, los hay. Dentro del pequeño espectro estos son los más raros de descubrir, pero insisto, los hay.

También los hay tan buenos amigos, que me han acompañado cuando me he sentido de lo peor y me han ofrecido su hombro sin dudarlo. Se han puesto de mi lado y han masacrado al tipo que me haya hecho daño en ese momento. Con tan buen sentido del humor que me han levantado el ánimo a mil. Que me han preguntado: ¿Cómo estás? al día siguiente de haberme escuchado llorar y recetarme canciones, echarme porras, consolarme con buenas frases. Mi red más fuerte en momentos de tristeza. Y soy una mujer que tiene un mejor amigo.

Existen en mi vida, excelentes compañeros de trabajo que me han ayudado a solventar y se dejan ayudar, que nos les da miedo tener a una mujer por jefa, ni ser enseñados por una de nosotras. Que se sienten orgullosos de mis triunfos y los comparten. Que además han tenido a bien compartirme sus conocimientos para fortalecer los mío. Me han enseñado lo que hasta el momento sigue siéndome útil. Con quienes nos hemos desvelado y realizado magistrales proyectos, hombro a hombro.

En definitiva, hay hombres buenos a cada rato, en cada esquina. Por estos yo sigo creyendo. Que tiene sus puntos flacos. Vamos, no nos hagamos las majes, hay mujeres gandayas y traicioneras que igual han dejado niños abandonados – me consta – que su disque instinto maternal puede importarles muy poco. Por eso también sigo creyendo en la raza masculina. El punto es encontrar el que esté en la misma sintonía que yo lo estoy. Pero, igual, no tengo prisa, cuando lo encuentre seguro será para siempre. Mientras tanto, me sigo rodeando de hombres buenos, maravillosos, luchadores, simples y prácticos.

viernes, 5 de agosto de 2011

Código




Como los charolastras de "Y tu mamá también" tienen su especie de código de amistad, a veces me da por pensar que deberíamos tener una especie de 10 mandamientos en este rollo llamado "camaradería" o "cherada"o "amistad":
punto 1: querrás a tus amigos por sobre toda pareja. Ellos/as se quedan cuando los amores se van.
punto 2: aceptarás a su familia tal cual es. Recordemos que la familia hizo al amigo o a la amiga que hoy tenemos a nuestro lado.
punto 3: no criticarás su forma de ser. No importa qué hizo, qué hará o qué dejó de hacer. Él o ella es lo que es y la admitiste en tu vida justamente así.
punto 4: respetarás sus elecciones. Salir con alguien, dejar de hacer algo, ir o venir. Estarás para cuando se equivoque o cuando triunfe.
punto 5: dejarás que llore, despotrique, ría o cante cuando lo necesite. A veces, tu compañía será suficiente para que se sienta mejor.
punto 6: concebirás su casa como la tuya y viceversa.
punto 7: buscarás que sepa cuánto lo y la quieres. Nunca está de más decirle lo importante que es para vos.
punto 8: serás lo más transparente posible. Si lo elegiste como amigo y él o ella a ti, significa que puedes ser lo que quieras y su amistad no disminuirá.
punto 9: harán lo posible por cosechar recuerdos. Estos los mantendrán más unidos, aún a la distancia.
punto 10: no darás consejos que no te pida. Tu silencio, a veces, podrá ayudarle más de lo que crees.
No sé si ayude, pero si estamos de acuerdo, seremos amigos.